domingo, 12 de septiembre de 2010

OTRO CAPO QUE CAE EN LAS MANOS DE LAS AUTORIDADES

El Ejército mexicano asestó este domingo un gran golpe al narcotráfico al detener a Sergio Enrique Villareal Barragán, alias El Grande, señalado por las autoridades como el segundo mando en la estructura del mando de cartel de los hermanos los Beltrán Leyva, liderado por Hector Beltrán Leyva El H.

Las autoridades ofrecían una recompensa de 30 millones de pesos (1,8 millones de euros) por información sobre el capo, que fue arrestado junto con otros dos narcotraficantes, Jesús Enrique Jurado Torres, y Ramiro Cisneros Aguirre, a quienes se les incautaron en la operación cuatro vehículos, tres de ellos blindados, armas y munición diversa.

El operativo se desarrolló en Puebla, al este de Ciudad de México, adonde las fuerzas de seguridad llegaron incluso con tanquetas de alto blindaje, aunque finalmente se produjo de forma pacífica al no oponer resistencia los detenidos. El portavoz de Seguridad del Gobierno de Felipe Calderón, Alejandro Poiré, ha explicado que la captura de El Grande representa "un nuevo y contundente golpe del Gobierno federal al crimen dada la alta peligrosidad y jerarquía de esta persona dentro de una de las organizciones criminales más extendidas en el país, que hoy se encuentra profundamente debilitada".

Villareal Barragán, que fue policía judicial en el Estado de Coahuila y agente federal en los años 90, es considerado uno de los sicarios más sanguinarios del país. Estaba vinculado a Arturo Beltrán Leyva, el Jefe de Jefes, hasta que este narcotraficante fue abatido el 16 de diciembre pasado.

Posteriormente la organización criminal de los Beltrán Leyva quedó en manos de Héctor Beltrán Leyva, El H, que contaba con El Grande como número dos. Ambos rivalizaban con otro grupo encabezado por Edgar Valdez Villareal, alias La Barbie.

Este último narcotraficante fue capturado por la Policía Federal mexicana en el poblado de Salazar, en el Estado de México, el pasado 30 de agosto, lo que significó un importante logro para el presidente Felipe Calderón en su estrategia de combate frontal a las organizaciones criminales mexicanas.

Dentro de tal estrategia "el debilitamiento y desarticulación de las organizaciones criminales" es "un elemento fundamental para combatir los delitos que más agravian a las familias mexicanas como es el homicidio, el secuestro, la extorsión, y el tráfico de drogas", explicó Poiré.

La captura de líderes de las organizaciones criminales no ha podido frenar, sin embargo, la ola de violencia que azota al país, que ha dejado más de 28.000 muertos desde diciembre de 2006.





Via: ElPais.com [c&p]
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