sábado, 7 de agosto de 2010

EL SEXO DESPUES DE LOS 50 AÑOS


¿Tiene el hombre una menopausia como la mujer? Si y no. Desde el punto de vista de un cambio de vida debido a determinados cambios físicos, sociales y familiares podría ser una situación analogable. Pero desde el punto de vista hormonal y reproductivo no, puesto que el hombre continúa con la producción testicular de andrógenos y de espermas hasta las edades más avanzadas, mientras que la mujer cuando deja de menstruar no tendrá más estrógenos ováricos ni óvulos.

Cundo el hombre ha asomado a la cincuentena, se encuentra con una serie de modificaciones y cambios que alteran en forma importante el género y estilo de vida que hasta el momento ha llevado: deja de ser padre para volverse abuelo, deja de ser jefe de familia para pasar al retiro, deja de ser trabajador activo para pasar a la pensión, deja en fin, muchas cosas que le significan en general una pérdida de poder, que se inicia precisamente cuando ha estado en la cúspide de él.
El envejecimiento es una etapa de la vida que indica el inicio de la involución.

Es el polo opuesto de la adolescencia, que es la etapa de la vida que marca los cambios evolutivos más importantes –físicos y psíquicos-, en el paso de la niñez a la adultez. El envejecimiento marca una etapa que abarca todo el proceso de la involución de las personas que hacen su transito de la madurez a la vejez.

Tal es el parangón paradojal, desde el punto de vista psíquico entre la adolescencia y envejecimiento, que se ha denominado también al envejecimiento como una segunda adolescencia. Puesto que similitudes paradojales evidentes también existen desde el punto de vista psicológico, ya que en la adolescencia se operan una serie de modificaciones en el comportamiento que tornan a la persona en incomprensible, llena de contradicciones y claroscuros, pues se halla en el momento de la búsqueda de su identidad como persona. necesita ser y hacer. En el envejecimiento, de igual manera llena de claroscuros e incomprensiones, la persona también tiene una crisis de identidad, en el sentido que ahora ya no quiere dejar de ser ni dejar de hacer, como pareciera que la sociedad se lo trata de imponer.


El envejecimiento está caracterizado por una serie de cambios que suelen operarse durante una larga etapa que por convencionalismo se iniciaría a los 40 años para asentar estos cambios en forma definida entre los 60 y 65 años. Son 20 a 25 años en los cuales se operan una serie de cambios en los diversos aparatos y sistemas del cuerpo humano: en la piel y faneras, cardiovascular y pulmonar , digestivo, urinario, sensorial, sistema nervioso y aparato músculo-esquelético y locomotor, y en el sexual y genital.

Los cambios que se operan en los diversos aparatos y sistemas del cuerpo humano son paulatinos, subintrantes e intermitentes, y dependen de diversos factores como son genéticos y hereditarios de una parte y género de vida por el otro. Dentro de estos influyen factores como son los psicógenos, laborales, sociales y familiares.

Después de los 50 años, los cambios en la respuesta sexual (deseo, excitación, orgasmo) pueden ser lentos o relativamente bruscos. El deseo sexual puede disminuir lentamente o conservarse incólume. Y he allí uno de sus problemas: que el resto de la respuesta sexual ( erecciones, orgasmos) disminuyen en mayor proporción. Tal como dijo Freud “una de las tragedias del hombre es que su deseo sexual persiste mucho más allá del momento en que terminan sus erecciones”. La fase de excitación, representada por la erección”, sufre modificaciones lentas o relativamente prontas, consistentes en la disminución de la rapidez y la firmeza. El periodo refractario de alarga.

La posibilidad de reerectar se alarga a horas, días, semanas y aún meses. Las eyaculaciones pueden disminuir y los orgasmos bajar de intensidad y duración o en ocasiones estar ausentes. Los actos sexuales en forma inexorable se espacian en forma lenta o evidente. En todos estos cambios hay variables individuales y cada persona constituye un modelo aparte. Los factores de riesgo para que estas modificaciones se presenten, son evidentes luego de los 50 años: la edad, está señalada por los estudios de la U. De Boston como el primer factor, el cual siguen la arteriosclerosis y la patología cardiovascular, la hipertensión, la diabetes, los trastornos metabólicos y hormonales.

Cada hombre deberá adaptarse a todas estas circunstancias o sucumbir ante ellas. Todo esto puede llevarlo al retraimiento, el aislamiento y la depresión (años grises) o a entender el proceso, captarlo, aceptarlo y vivirlo de manera adecuada y adaptarse a las circunstancias físicas, psicológicas, laborales, familiares y sociales que se presentan (años dorados).





Via: encolombia.com [c&p]
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